El sector asegurador argumenta que las pólizas estipulan con claridad qué siniestros están cubiertos y cuáles no lo están . También ocurre con frecuencia lo contrario: hay percances que la aseguradora podría asumir, pero el cliente no sabe que tiene esa cobertura. 1. Travesuras de niño Si vas a una óptica y tu hijo rompe unas gafas caras... no te apures. Tu seguro de hogar responderá por los daños causados . Así ocurre con la mayoría de las pólizas. Este tipo de cobertura se conoce como responsabilidad familiar y supone el que la aseguradora se hace cargo de los daños causados a terceros por cualquier miembro de la familia, aunque no se hayan producido dentro de la vivienda. Por cierto, en la familia también se incluye al servicio doméstico, ¡y a las mascotas! 2. Ocio y alcohol Sábado de junio, barbacoa nocturna en el chalet de unos amigos. Dos cervezas, un vino, un mojito... y llega la hora de volverse a casa. ¿Qué hacer? La aseguradora Línea Directa dispone desde...