Estar embarazada no es ningún impedimento para desplazarse en coche.
Pero debes tomar algunas precauciones para que tú y tu bebé estéis
seguros en todo momento.
Al principio del embarazo,
muchas mujeres sienten náuseas y cansancio. Este tipo de síntomas
pueden influir en la capacidad de concentración. Por eso, si no te
encuentras bien por la mañana, es mejor que cojas el transporte público
para ir a trabajar y dejes el coche aparcado.
Aunque te resulte un poco incómodo y difícil de colocar, ponte siempre el cinturón de seguridad.
Varios estudios han demostrado que tanto la madre como el pequeño
tienen más posibilidades de sobrevivir en caso de accidente si llevan
puesto el cinturón de seguridad. Además, si no lo llevas corres el
riesgo de que, si se produce un choque, te golpees contra el volante. Y
esto puede provocar un desprendimiento de la placenta, que puede dar lugar a contracciones anticipadas o a un aborto.
Hay cinturones especiales para embarazadas que aliviaran la presión en el cinturón inferior recomendado a partir del segundo mes de embarazo y recuerda que tiene que estar homologado.
¿Las vibraciones y los pequeños impactos pueden poner en marcha las contracciones?
Normalmente, no, si se viaja por una carretera asfaltada. Al
contrario que algunos modelos antiguos, los coches modernos cuentan con
una buena suspensión, que minimiza las vibraciones y evita las
molestias. En cambio, la conducción por caminos no asfaltados o en muy
mal estado sí que podría causar problemas.
¿Los trayectos largos en coche están desaconsejados?
No existe ninguna contraindicación para emprender un viaje largo
en coche durante el embarazo, siempre y cuando se divida el recorrido en
varias etapas de unas dos horas, y se baje del vehículo para caminar un
poco entre una etapa y otra. El peligro de los trayectos largos en
coche durante el embarazo es el mismo que el de los vuelos largos:
permanecer durante mucho tiempo con las piernas flexionadas e inmóviles ralentiza la circulación sanguínea en las extremidades inferiores
y puede provocar trastornos del retorno venoso, que, de por sí, son más
frecuentes en el embarazo. Por lo tanto, es necesario programar las
pausas durante el viaje y estirar las piernas, moviéndolas y caminando
durante unos minutos, para activar la circulación sanguínea. Además, es
conveniente que la futura mamá beba mucha agua durante el trayecto, para fluidificar la sangre y combatir trastornos circulatorios.
¿La futura mamá puede conducir durante todo el embarazo?
En el primer trimestre,
la somnolencia, las náuseas y el cansancio fisiológicos, provocados por
la acción de las hormonas, pueden influir en la rapidez de reflejos. En
este período, la futura mamá puede conducir, pero es preferible que se
limite a los trayectos cortos y que evite las horas punta de tráfico
congestionado. A medida que el embarazo avanza, la conducción se ve
dificultada por el tamaño de la barriga. Se recomienda que la futura mamá viaje acompañada a partir de la semana 30 de embarazo.
¿Cuál es el lugar más seguro para una mujer embarazada?
El lugar más seguro en el coche es el asiento trasero.
En caso de colisión o de frenada repentina, el conductor y el copiloto
son las personas que corren más peligro. Pero la elección del asiento
trasero no exime de todo peligro. Algunos dispositivos diseñados
para colocar correctamente el cinturón de seguridad durante el embarazo
incorporan anclajes ISOFIX, para que la futura mamá pueda utilizarlos también en los asientos traseros del vehículo.
En caso de accidente leve, ¿hay que realizar una ecografía de control?
Por supuesto. Independientemente de la gravedad del accidente, es
necesario que la mujer acuda a urgencias lo antes posible para que le
efectúen una ecografía y una exploración de control, con el fin de descartar daños en el feto, un posible desprendimiento de la placenta o cualquier otra posible complicación.

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