Desde luego que un seguro no es un producto estático que debes
mantenerlo inalterable durante toda la vida. Más bien al contrario, la
flexibilidad será la norma que regirá su gestión por encima de otras
estrategias personales o comerciales. En donde será necesario que lo
actualices cada vez que se produzca un cambio significativo en tu
estado. Como por ejemplo, ante un matrimonio, divorcio, la compra de una
vivienda o incluso como beneficiario de una herencia. En este sentido,
una de las propuestas más prácticas pasa por revisar su contenido al
menos una vez al año. Para que de esta manera, vayas teniendo en cuenta
tus nuevas necesidades y exigencias. Además, será una potente
herramienta para optimizarlo con plenas garantías para una mejor
protección.
Si por algo se distingue cualquier clase de seguros, ya sea
de hogar, decesos, salud o para el automóvil, es porque en cualquier
momento podrás actualizarlo, incorporando y quitando las coberturas que
creas que son necesarias en cada momento con el objetivo de disponer de
la mejor protección. En este sentido, puedes aprovechar cuando llegue el
vencimiento para ir modelando una póliza a tu medida y cada vez más
práctica. Por otra parte, hay una serie de escenarios que serán muy
proclives para efectuar algún que otro cambio en este producto. ¿Sabes
algunos de los más indicados?
Hay muchas razones para actualizar un seguro,
cualquiera que sea su procedencia, pero una de las más contundentes se
basa en amoldarse a las nuevas circunstancias de sus titulares. Además,
sirve para incluir coberturas más útiles e incluso eliminar algunas que
han quedado desfasadas por el paso del tiempo
¿Cuándo revisaremos el seguro?
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Cambio en tu situación personal: cualquier variación en tu estado civil, así como en el momento de ampliar la familia. Porque indudablemente tus necesidades serán sensiblemente diferentes con respecto a tu anterior situación.
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Motivaciones monetarias y laborales: si has experimentado una sensible variación en tu trabajo o el salario que percibes es buen pretexto para impulsar una actualización o al menos revisión de la póliza. No en vano, este aspecto puede condicionarte a que incluyas o elimines una serie de contingencias en función de estos parámetros.
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Planificar tu jubilación: no cabe duda de que este es un factor que incidirá en una revisión a fondo de las pólizas contratadas. No en vano, tus aspiraciones serán completamente diferentes con respecto al momento en que las formalizaste. Es el momento para encarar esta nueva etapa en tu vida.
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Composición de la familia: para realizar esta operación con los seguros deberás valorar todas y cada de las incidencias que se desarrollen en tu hogar. Contar con un miembro de la familia con edad avanzada, la emancipación de los hijos o el apoyo a estos en su formación académica serán motivos más que suficientes como para plantearte una profunda revisión de los mismos.
En cualquier caso, siempre hay un pequeño truco que nunca
te fallará para conseguir los objetivos planteados. Consiste básicamente
en revisar tu contrato para constatar qué cubre y qué no y si las garantías tienen límites.
Por otra parte, también te será de gran ayuda analizar que las sumas
aseguradas sean las adecuadas. Esta es una operación que deberás
llevarla a cabo con cierta frecuencia si realmente deseas contar con un
producto asegurador flexible.
Plazos para realizar la revisión
Puede que no lo sepas pero la duración del contrato vendrá especificada en la póliza contratada. En cualquier caso, no podrá exceder de los 10 años,
tal y como indica claramente el artículo 22.1 de la Ley 50/1980, de 8
de octubre, de Contrato de Seguro. Será en ese momento cuando realices
una revisión a fondo en función de las necesidades actuales. Normalmente
no serán las mismas ya que van apareciendo nuevas demandas en tus
relaciones con las compañías de seguros.
No obstante, en la mayoría de los casos no tendrás que agotar estos plazos máximos.
Sino que cuentan con un vencimiento anual, en donde si no dices nada
seguirás automáticamente con tu mismo seguro que hasta ahora. De todas
formas, es un excelente pretexto para que revises sus cláusulas por si deseas modificarlas o incluso añadir nuevas condiciones al contrato.
En este sentido, gestionar los seguros desde una correduría de seguros, como Correduria de Seguros Integral, puede generarte muchas más ventajas
de las que has previsto inicialmente. En especial, porque una de sus
prestaciones es tenerlos contantemente actualizados. Hasta el punto de
que puedan ofrecerte como alternativa la contratación de una póliza de
similares características. Bien porque contemple coberturas más
ajustadas a tu nuevo perfil o sencillamente para conseguir los mejores
precios del mercado. No puedes olvidar que las corredurías trabajan con
todas las aseguradoras, pero de una forma independiente. Para que de
esta manera, obtengas la mejor oferta de todas con respecto a tus
demandas actuales.
Bonificaciones en las actualizaciones
Por último, debes valorar muy positivamente que estas
operaciones para el mantenimiento de este producto financiero se generan
con bonificaciones de entre el 3 % y 8 %. Precisamente en el momento en
que tengas que renovar la póliza. En unos casos bajo la estrategia
comercial de fidelización del cliente y en otros en forma de promociones
puntuales que incluso elevarán estos márgenes en las tarifas.
Mientras que por otra parte, estos beneficios se plasmarán
por un incremento en las prestaciones del seguro. Es decir, recibirás
más coberturas sin la necesidad de cambiar de producto. Sin que
repercuta en la prima de tengas que abonar todos los años.

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